“En la linea de tiempo”

Colectivo Fuerdcarta para MAC Genalguacil


“EN LA LINEA DE TIEMPO”


MAC de Genalguacil 1de Diciembre 2018 4 de Marzo 2019


Textos para la exposición de Regi Perez





Valle del Genal, 5 de agosto de 1868

Querido Miguel Ángel:

Tengo tantas cosas que contarte sobre mi último viaje… Sabes que desde mi tierna infancia he soñado con viajar a tierras americanas y finalmente mi padre accedió a costear mi viaje con la condición de ser acompañada por mi hermano José Luís. Los dos emprendimos una ruta infinita en busca de nuevas aventuras, gentes y paisajes distintos que maravillaron nuestros ojos. Porté conmigo unos papeles de hechura basta y algunos lápices de colores para ir dibujando todo aquello que fuera diferente, exótico y bello. Aunque el viaje en barco fue un poco largo (José Luís lo pasó acostado en el camarote debido a sus constantes mareos), yo me dediqué a dibujar el paisaje marítimo, las avecillas que se posaban en la cubierta, a veces incluso la bruma matinal que invisibilizaba el coloso marítimo en el que viajábamos. Cuando llegamos al condado de Greene nos recibió un antiguo amigo de mi familia, un tal Thomas Cole, quien se había dedicado profusamente a la xilografía en Inglaterra y que ahora había conformado algo así como una “escuela pictórica” en América. Él nos acompañó durante toda nuestra estancia, y lo más importante, nos hizo partícipes de sus expediciones artísticas. Miguel Ángel, he aprendido tanto de Cole y sus compañeros, de la técnica pictórica, del tema, de cómo insuflar alma o espíritu poético al paisaje. Sus vistas del río Hudson son, definitivamente, mucho más bellas que la propia ribera del río, lo cual es decir mucho pues ese lugar era un auténtico locus amoenus. Este viaje ha sido, sin lugar a dudas, la experiencia más emocionante de mi vida. He tomado un millar de anotaciones que he traído conmigo y que ya he puesto en práctica en un paisaje del que muchos amigos ya me habían hablado por su naturaleza desbordante: el Valle del Genal.

José Luís me acompañó nuevamente a la Serranía de Ronda, un lugar idóneo para soportar las altas temperaturas estivales. Durante todo el mes de julio me he dedicado a pasear entre los alcornocales y he bajado cientos de veces al río Genal a refrescarme. Mientras paseamos mi hermano y yo rememoramos nuestras aventuras americanas, pero la verdad, prefiero caminar sola, llevar conmigo el cuaderno de dibujo que mi madre me regaló en mi último aniversario, enfrentarme a esta naturaleza tan exuberante y entonces, DIBUJAR. A veces me detengo horas frente al mismo árbol e intento captar hasta su última esencia. Dibujo sin parar estos hermosos parajes que poco han de envidiarle a los americanos. Eso sí, la huella que Cole dejó en mí es muy profunda. Su manera de “hacer” el paisaje ahora es la mía. Mis dibujos se han transformado por completo. Ya no dibujo meras vistas geográficas, ahora hay algo más en mis creaciones, como un espíritu que me recuerda al amor.

Estoy deseando enseñarte mi nuevo cuaderno de dibujo. Cuéntame, por favor, cómo estás pasando el verano en Madrid y qué tal se encuentra tu familia. Te echo mucho de menos, amigo. Nos vemos muy pronto por el barrio.

Patricia Mateo

© del texto Regi Perez.




de: José Luís López Moral lopezmoral@pinmail.es

para: Miguel Ángel Herrera Gutiérrez miguean@pinmail.es

fecha: 5 de agosto de 2068

asunto: BLOC DE DIBUJO FASCINANTE

enviado por: pinmail


¡Hola, Miguel Ángel!

Tengo que contarte demasiadas cosas sobre un último hallazgo que ha precipitado el curso de mis investigaciones.

Hace un par de meses descubrí un viejo anticuario que está situado a cuatro calles de mi casa y que, extrañamente, desconocía. Entré y me atendió una mujer muy mayor que decía ser descendiente de una antigua familia burguesa madrileña. Me empezó a mostrar algunos objetos que todavía conservaba de sus antepasados, y entre ellos había un antiguo blog de dibujo firmado por una tal Patricia Mateo. No puedes imaginar lo que encontré allí. ¿Recuerdas el desastre natural del Valle del Genal? En la prensa pudimos ver como aquello quedó completamente destrozado por la radiación. Aquel cuaderno contenía unos dibujos de paisajes de Genalguacil de una sencillez y belleza excepcional. Estaba fechado en 1868, es decir, mucho antes de que aquella multinacional montase “sus cacharritos nucleares” en aquel valle. Nunca antes había estado allí, pero observando aquellos dibujos… no se explicarte, sentí una profunda tristeza por todo lo que habíamos perdido. Aquellos dibujos me transmitieron un sentimiento similar al amor, así que casi de inmediato planee viajar al Valle del Genal. Pedí prestado un traje anti-radiación al laboratorio y me planté allí la semana pasada. Lo que vi me horrorizó por completo, Miguel Ángel: la naturaleza había sido completamente violentada y ni si quiera tiene fuerzas para regenerarse… es terrible. Tomé todas las fotos que pude con mi dispositivo inteligente. No puedo dejar de pensar en ello, pero ahora existe un objetivo más claro y potente que me empuja, más si cabe, a finalizar los cálculos de mi plataforma de viajes intertemporales. Necesito regresar al Valle del Genal cuando era, nada más y nada menos, que un vergel escalonado. Necesito encontrarme paseando con la señorita Mateo.

Voy a encerrarme y a conseguir esos cálculos, amigo. Nos vemos entonces.

José Luís López Moral.

© del texto Regi Perez.